La jauría mediática contra Podemos ¿Alguien tenía miedo de que España fuera Venezuela después de que tanto socialistas como populares negociaran con ellos y les vendieran armas?

 

chavez_y_aznar

Seguro que el gobierno de Maduro ha hecho y hace muchas cosas mal, pero sería más convincente que se criticase precisamente eso, y no que se intente deformar la realidad hasta convertirla en una grosería que nadie con un mínimo de información independiente va a tomar en serio.

En cualquier caso, incluso con buena intención, sería deseable que los países europeos dediquen el tiempo a arreglar, antes que los ajenos, sus propios y graves problemas domésticos. Eso de predicar con el ejemplo y tal.

Paco Bello.

Iniciativa Debate

El establishment nacional anda desatado, desbocado, esto no es ninguna novedad. Es normal que los desprestigiados medios de propaganda del poder financiero quieran reforzar las convicciones de la menguante sociedad analógica para conservar su decadente granero de votos. Es parte del juego. Portadas más, portadas menos, a los que ya nos emancipamos y no nos afectan sus doctrinas clásicas, poco o nada nos puede parecer absurdo o desproporcionado. Entre ese poco quizá se mantengan las contradicciones evidentes, y cómo siguen sin tener efecto disuasorio entre ese nicho numantino que los soporta (en todos los sentidos).

Por contextualizar, todo el nuevo revuelo obedece a que la izquierda parlamentaria (75 diputados, pese a que parece que solo ha sido Podemos) no ha votado favorablemente, como sí han hecho populares, socialistas*, conservadores y liberales, una resolución impulsada por el Partido Popular europeo que exige al gobierno de Venezuela que “deje de perseguir y reprimir políticamente a la oposición democrática y de violar las libertades de expresión y de manifestación”, y que “libere a todos los manifestantes pacíficos, estudiantes y líderes opositores detenidos arbitrariamente por ejercer su derecho a la libertad de expresión y sus derechos fundamentales”. Aunque no se queda solo en eso y entre otras cosas también reclama que “ponga fin a la censura de los medios de comunicación”.

Qué fácil es hacer juicios sin juicio. Qué difícil les resulta cuando hay evidencias suficientes y sobradas para hacerlo, como por ejemplo con Israel o Arabia Saudí. Pero esto no sorprende. Lo dicho, es el juego actual. No se permiten disidencias.

Pero sí ha habido una sorpresa. Ahora resulta que se nos destapa Mariano Rajoy como un “demócrata de toda la vida”. Y en la reunión que ha mantenido con Mitzy Capriles, la esposa del presunto delincuente Antonio Ledezma (alcalde de Caracas), afectadísimo, le ha trasladado su deseo de liberación para todos los miembros de la oposición y estudiantes que permanecen detenidos “por ejercer su derecho fundamental a la libertad de expresión y a manifestarse pacíficamente“. Mr. Ley Mordaza, ese con el que hoy se despierta a manifestantes con antidisturbios en la puerta de la casa por desplegar pancartas, y con el que se abren procesos penales a twitteros antifascistas, hablando de derechos de manifestación y expresión. Hay que joderse.

Pero no ha quedado ahí la cosa. El ínclito presidente del Gobierno también ha querido expresar su “solidaridad con el pueblo venezolano”. ¿Será el mismo pueblo venezolano que eligió al actual gobierno y que dispone de herramientas democráticas como el referéndum revocatorio para cesar al presidente?, ¿o quizá será ese otro pueblo de unos pocos que sabe que por las urnas no puede con el gobierno elegido?

Qué vergüenza ajena.

Seguro que el gobierno de Maduro ha hecho y hace muchas cosas mal, pero sería más convincente que se criticase precisamente eso, y no que se intente deformar la realidad hasta convertirla en una grosería que nadie con un mínimo de información independiente va a tomar en serio. Y por ahí, como siempre, han perdido el apoyo de la gente seria para secundar esa pantomima propagandista que han querido colar. En cualquier caso, incluso con buena intención, sería deseable que los países europeos dediquen el tiempo a arreglar, antes que los ajenos, sus propios y graves problemas domésticos. Eso de predicar con el ejemplo y tal.

eldiario.es

Pero siguiendo esa lógica: ese miedo que los medios de comunicación han infundido a tantos millones sobre la posibilidad de que España se convierta en Venezuela, ¿no sería lógico sentirlo con otros países con los que nuestros dirigentes también han tenido relaciones?

¿Teníamos miedo de que España se convirtiera en Guinea Ecuatorial cuandoZapatero, Rajoy o el propio rey Juan Carlos trataban con su dictador, Obiang?

¿Teníamos miedo de que España se convirtiera en Libia después de que Aznar hiciera negocios con su dictador, Gadafi, utilizando además recursos públicos?

¿Teníamos miedo de que España se convirtiera en Arabia Saudí por el hecho de que el entonces jefe de Estado hiciera negocios con dictaduras árabes durante décadas?

Es más, ¿alguien tenía miedo de que España fuera Venezuela después de que tanto socialistas como populares negociaran con ellos y les vendieran armas?

¿Cuántos ejemplos son necesarios para que una mitad del país deje de increpar al otro medio sobre en qué nos convertiremos si gana Podemos?

Mi hermana pequeña me llamó el otro día: “Barbi, ¿qué opinas de Venezuela? ¿Sabes de algún documental que lo cuente de una forma objetiva? Cada vez que pongo algo en Facebook sobre Podemos me salen con Venezuela y me he dado cuenta de que soy una ignorante en ese tema. Me gustaría informarme bien para poder contestar a lo que me dicen”.

Mi hermana siempre me pregunta sobre política y cuando creo que sé la respuesta se la explico de la forma más neutral que puedo, además de recomendarle periodistas o autores para que ella misma se forme su opinión.

Pero en este punto, ¿qué se supone que le tengo que decir: mírate este documental o léete este libro sobre Venezuela para poder ‘defender’ tu voto? ¿Tiene que ser ese el debate que tengan los ciudadanos sobre las elecciones españolas? ¿Un debate constante sobre la actualidad venezolana?

Los medios interesados han conseguido vincular de tal forma a Podemos con Venezuela que dirigentes y votantes de Podemos echan cuerpo a tierra cuando pasa algo en el país latino. Ríete tú del efecto mariposa, del aleteo y del tsunami. Gracias a la gran mayoría de los medios, en España ahora tenemos el efecto mariposa podemita: cada vez que Venezuela aletea, Podemos pierde un voto.

Se hace difícil entender que más allá de que uno vote a Podemos, a Vox o a PACMA, haya tanta gente que no solo no se indigne por la contrainformación con la que está siendo bombardeada, sino que encima increpe al vecino que no pasa por el aro. Porque los medios, a nivel político, solo quieren destruir a uno pero las verdaderas víctimas del bombardeo somos todos, votemos a quien votemos.

Pero siguiendo esa lógica: ese miedo que los medios de comunicación han infundido a tantos millones sobre la posibilidad de que España se convierta en Venezuela, ¿no sería lógico sentirlo con otros países con los que nuestros dirigentes también han tenido relaciones?

¿Teníamos miedo de que España se convirtiera en Guinea Ecuatorial cuandoZapatero, Rajoy o el propio rey Juan Carlos trataban con su dictador, Obiang?

¿Teníamos miedo de que España se convirtiera en Libia después de que Aznar hiciera negocios con su dictador, Gadafi, utilizando además recursos públicos?

¿Teníamos miedo de que España se convirtiera en Arabia Saudí por el hecho de que el entonces jefe de Estado hiciera negocios con dictaduras árabes durante décadas?

Es más, ¿alguien tenía miedo de que España fuera Venezuela después de que tanto socialistas como populares negociaran con ellos y les vendieran armas?

¿Cuántos ejemplos son necesarios para que una mitad del país deje de increpar al otro medio sobre en qué nos convertiremos si gana Podemos?

Ramón Encinar (Podemos) se quejaba este sábado en Telecinco de esto mismo: la vinculación hasta la saciedad de Venezuela y Podemos en los medios de comunicación. Sandra Barneda, que conduce el programa, entró en cólera ante semejante queja y le espetó que si no estaba de acuerdo con los contenidos que no fuera más al programa. Así, tal cual.

El lunes, El Mundo, trae en portada que varios jerarcas chavistas están siendo investigados por blanqueo de capitales en el Banco de Madrid. A mediodía, cuando la noticia ya había dado la vuelta al mundo y el hashtag #BlanqueoChavismo (sugerido por el propio periódico) ya se había viralizado, sale su director en ‘Espejo Público’ y dice que bueno, que también hay gente del PP investigada por esto mismo, pero que ya mañana si eso. Porque lo primero es lo primero, claro.
Es decir, la noticia no es que un banco en pleno centro de Madrid y a plena luz del día haya podido estar blanqueando dinero negro ni es que el partido de Gobierno haya estado blanqueando capitales. No. La noticia vuelve a ser Venezuela. El bombardeo continúa este miércoles –justo unos días antes de las elecciones andaluzas– porque Antena 3 emitirá el documental En tierra hostil: Venezuela. No hace falta que esperemos al miércoles para ver cómo de sesgado será, ya que el propio nombre da pistas: “En tierra hostil”. Me pregunto para cuándo van a dejar los medios un hueco en sus portadas para lo que pasa aquí y cuándo Antena 3 hará un En tierra hostil: España. Puede que este año electoral sea el más largo de nuestra vida, porque esto no va a parar hasta que esos medios generalistas se aseguren de que han ganado las elecciones. Porque no se nos olvide que vivimos en un país donde los medios no solo ganan elecciones, sino que ni se sonrojan por ello:

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